jueves, 4 de febrero de 2010

Los deseos y expectativas de los profesionales sanitarios

Médicos y enfermeros piden participar más en la toma de decisiones, pero creen que eso no va a suceder

A los profesionales sanitarios les gustaría participar en las decisiones que se tomen para asegurar el mantenimiento del sistema, pero creen que eso no va a pasar. Ésta es la primera consecuencia del estudio que ha realizado la Fundación Salud, Innovación y Sociedad (FSIS) , con la Generalitat de Cataluña. Este trabajo se complementa con otros hechos con políticos y con representantes de organizaciones ciudadanas.

La encuesta está dividida en cinco partes: gobierno del Sistema Nacional de Salud (SNS), Atención Primaria, centralidad del paciente, calidad y desafíos profesionales emergentes, y ofrece una doble lectura. Por un lado, lo que los 248 profesionales preguntados creen que sería lo mejor; y, por otro, lo que creen que en verdad pasará

Esa doble visión (lo que les gustaría/lo que creen que va a pasar) le da un especial valor al trabajo, y se ve desde la primera pregunta. Cuando se plantea que "la formulación y ejecución de cambios y reformas organizativas del SNS y de los niveles asistenciales contarán con la implicación, influencia y compromiso de las organizaciones profesionales", la mayoría desea que eso pase, pero apenas la mitad cree que sucederá.

La siguiente cuestión (si aumentará la desigualdad de los sistemas sanitarios), también muestra, aún más exagerada, esa dicotomía: la inmensa mayoría desea que no sea así, opero creen que sucederá.

Lógicamente, en otros aspectos ambos aspectos, deseo y expectativa, coinciden. Es lo que ocurre con el copago en los servicios de hostelería de los hospitales (comidas, peluquería).

En conjunto, es mayoritario el primer caso (no coinciden los pronósticos con lo deseado), sobre todo "en cuestiones como la intensificación de la educación sanitaria y la información de calidad para contribuir a moderar la demanda y facilitar la corresponsabilización del ciudadano, la aspiración a implicarse juntamente con las organizaciones de usuarios y pacientes en los órganos ejecutivos de gobierno de la organización asistencial y, sobretodo, la sustitución por criterios demostrables de mérito profesional al nombramiento discrecional por razones a afinidad política de directivos y gestores".

"Sin embargo el registro de contrastes sostenidos entre deseos y pronóstico en oportunidades en las que es decisivo el compromiso y el liderazgo profesional, sugieren el interés de indagar en las razones profundas de bloqueo o falta de iniciativa en situaciones claras de mejora para la profesión", concluye el trabajo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

¡FELICES FIESTAS!.... ¡NOS VEMOS EN 2010!


Esta entrada, como última del 2009 está hecha con toda la sencillez y cariño para desearos a todos (bloggeros, amigos, demás internautas y personas interesadas, compañeros de profesión...) que paséis una Feliz Navidad y tengáis un Próspero 2010!!! Que si os fue mal el 2009 seguro que os irá mejor el 2010 y si todo fue tan positivo como para mí pues que sigamos así, porque aunque mañana no toque la lotería he de reconocer que fue un gran año para mí... y que la verdadera lotería está en tener un trabajo que nos motive cada día, estar rodeados de los nuestros y sentir su cariño y sobre todo gozar de buena salud.



Desde aquí también un pequeño homenaje a los compañeros ya que en esta profesión que hemos elegido no todo en estos días son fiestas, también seguimos entregandolo todo para que esas personas que no pueden estar en su casa pasen la Navidad de la mejor forma posible.
¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2010!!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Qué medicamentos toma?


Muchos de los ingresados en un centro sanitario podrían tomar un medicamento equivocado sin advertir el error, ya sea por lo complicado de ciertos nombres, por el gran número de fármacos administrados o por la debilidad y desorientación de los pacientes en un momento tan delicado. Al menos, esto es lo que sugiere un estudio piloto publicado en la revista Journal of Hospital Medicine en el que casi la mitad de los participantes creyó estar consumiendo un medicamento que en realidad no tomaba, mientras la práctica totalidad de los encuestados omitió en una lista uno o más de los fármacos que sí le habían sido prescritos.

Los errores de medicación en pacientes hospitalizados suponen un problema de seguridad importante ya que, tal y como ha revelado una reciente investigación, podría existir algún tipo de error en una de cada cinco dosis de medicación, incrementando en un 7% el riesgo de acontecimientos adversos. Mientras al principio del proceso las equivocaciones son frecuentemente interceptadas por enfermeras o farmacéuticos, los fallos de administración son difícilmente evitables, por lo que el paciente, como último eslabón de la cadena y principal interesado, desempeñaría un papel fundamental, pero para ello es necesario que sepa qué medicamentos debe tomar.

Por ello, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado-Denver, EEUU, llevaron a cabo un estudio piloto acerca del conocimiento que tenían los pacientes acerca de los fármacos que les eran administrados durante su estancia en el hospital. Al mismo tiempo, se les preguntó si estaban conformes con lo que sabían acerca de las medicinas que les administraba el hospital o si deseaban una mayor información.

El estudio contó con 50 participantes con una media de edad de 54 años y sus capacidades cognitivas intactas. Ninguno de ellos tenía antecedentes de demencia ni procedía de residencias. Los pacientes debieron hacer una lista con los medicamentos que creían que les habían sido prescritos en el hospital. De esta forma, los investigadores evaluaron tanto los medicamentos omitidos como aquellos que los enfermos creían tomar, pero que en realidad no habían consumido.

Los resultados fueron sorprendentes, ya que la encuesta reveló que un 44% de los ingresados creía estar recibiendo un medicamento que en realidad no tomaba, mientras un 96% omitió en una lista uno o más de los fármacos prescritos. Los pacientes olvidaron citar una media de 6,8 medicamentos.
Los menores de 65 años fueron incapaces de nombrar el 60% de las medicinas que podían tomar siempre que las necesitaran (en función de la intensidad de la molestia), mientras que los mayores de esa edad fueron incapaces de nombrar el 88% de ese tipo de medicamentos. En este grupo de fármacos los más olvidados fueron los analgésicos (33%) y las medicinas gastrointestinales (29%).

En cuanto a las medicinas programadas, que debían ser tomadas con un horario concreto y que pueden estar relacionadas con un mayor número de acontecimientos adversos, no se registraron diferencias entre ancianos y jóvenes a la hora de recordar los nombres de este tipo de fármacos. Los antibióticos fueron los más olvidados, con un 17% de las omisiones, seguidos por los medicamentos cardiovasculares (16%) y los antitrombóticos (15%).
"Por lo general, los pacientes del estudio sólo fueron capaces de enumerar menos de la mitad de los medicamentos hospitalarios", explica el investigador Ethan Cumbler. "Nuestros hallazgos resultan particularmente llamativos, ya que hemos encontrado deficiencias significativas en el conocimiento de los pacientes respecto a sus medicaciones hospitalarias, incluso entre aquellos que creían saber o deseaban saber lo que se les prescribía en el hospital".

Los ingresados demandan más información acerca de los fármacos
Otro dato destacable fue el hecho de que sólo un 28% de los pacientes declarase haber leído una lista con la medicación, aun cuando un 78% declaró estar a favor de recibir esa lista y un 94% confesó creer que la participación del paciente en la revisión de la medicación hospitalaria contribuiría a reducir errores en la administración de los fármacos.
"Nuestro estudio sugiere que los pacientes hospitalarios adultos creen que aprender acerca de sus medicaciones hospitalarias aumentaría su satisfacción y podría incrementar la seguridad." añade Cumbler. "Creo que los descubrimientos de esta investigación plantean cuestiones muy interesantes acerca del papel y la responsabilidad de los pacientes en el hospital respecto a la seguridad en su medicación", concluye el investigador.

jueves, 3 de diciembre de 2009

3 de Diciembre: "Día Mundial de las Personas con Discapacidad"

Con motivo de esta jornada, la OMS hace público un informe en el que subraya el éxito de los programas de rehabilitación basados en la comunidad.

El 80% de los discapacitados de todo el mundo vive en países en vías de desarrollo y, de estos, sólo entre el 1 y el 5% tiene acceso a servicios de rehabilitación, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS) con motivo de la celebración, hoy 3 de diciembre, del Día Internacional de la Persona con Discapacidad.

Tras indicar que entre el 7 y el 10% de la población mundial sufre alguna discapacidad –cerca de 500 millones de personas-, la OMS considera en un comunicado que sólo mediante la integración de estas personas a través de su participación en la sociedad puede mejorar su calidad de vida.

En este sentido, la OMS apuesta por fomentar los llamados programas de rehabilitación basada en la comunidad (RBC), dirigidos a igualar las oportunidades para los discapacitados, así como para facilitar su integración social eliminando el estigma y fomentando su reconocimiento como miembros útiles para la sociedad.

Este tipo de programas se han evaluado por primera vez y constituyen el eje de un informe hecho público por la OMS, documento que, en opinión del Dr. Enrico Populin, coordinador del Equipo de Discapacidad y Rehabilitación de la OMS "se utilizará como fuente de inspiración y apoyo a los afectados". El informe subraya que los esfuerzos combinados de los miembros de la comunidad, los políticos y los legisladores mejorarán las condiciones de vida de las personas con discapacidades.

martes, 20 de octubre de 2009

CARTA DE UNA MÉDICO (MÓNICA LALANDA) A LA MINISTRA DE SANIDAD

"Señora ministra, le propongo que sea usted la primera española que se vacune contra la gripe A. De hecho, con este despropósito llamado autonomías, si se vacuna usted y toda la cartera de gente que nos gobierna en España, el grupo control sería lo suficientemente grande como para sentirnos todos más seguros.

Verá usted, le agradezco que me haya colocado a la cabeza de los grupos de riesgo y que tenga usted tantísimo interés en que no me coja la gripe. Entiendo que usted me necesita para que el sistema de salud no se colapse; sin embargo, es una gran pena que al igual que usted se preocupa por mi salud y de repente me valore como un bien nacional, no se preocupe por mi situación laboral. La invito a que venga a ver mi contrato o el del resto de los médicos en este país. La gran mayoría trabajamos con contratos que en el resto de la Europa antigua serían una vergüenza.

Señora ministra, yo no me voy a vacunar. El virus no ha acabado de mutar y a partir de la última mutación deberían pasar seis u ocho meses para elaborar susodicha vacuna. Es decir, la vacuna que nos proponen no puede ser efectiva. En cuanto a su seguridad, ya tenemos la experiencia de vacunas para la gripe fabricadas con prisas; se usan adyuvantes peligrosos para poder poner menor cantidad de virus. Francamente, yo prefiero tener mocos tres días que sufrir un Guillain-Barré.

Señora ministra, a mí no me gusta ser un conejo de indias. El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de la UE “espera a saber cuáles son los efectos de la vacuna en los adultos sanos para detectar posibles consecuencias adversas”. Mire usted, casi que no. Prefiero que se la ponga usted y me lo cuenta. Señora ministra, se les está marchando el asunto de las manos. Está ya más que claro que este virus, aunque muy contagioso, es muy poco agresivo y más del 95% de los casos cursa de manera leve. Se espera un máximo de 500 fallecimientos frente a los 1500 a 3000 que provoca la gripe tradicional.

Mientras tanto, usted está permitiendo un despilfarro de recursos inaceptable. Muchos hospitales en el país están siendo objeto de cambios arquitectónicos absurdos e innecesarios para prepararse para una hecatombe que ya sabemos no va a ocurrir. Se han gastado ustedes 333 millones de euros en esta pandemia de color y fantasía. La letalidad del virus es del 0.018%, francamente irrisoria.
Señora ministra, déjeme que le recuerde que la gripe A ha matado de momento a 23 personas y que tiene una tasa de incidencia de 40-50 casos por semana y 100.000 habitantes. Sin embargo, el tabaco produce en España 40.000 muertes al año y 6.000 por tabaquismo pasivo. Eso sí que es una pandemia, pero usted prefiere ignorarla. Es un tema menos atractivo y que le crearía multitud de enemigos. De los 447 muertos en las carreteras españolas en 2008, ni hablamos, que no es de su cartera.

Señora ministra, explíqueme por qué tiene usted el Tamiflú bajo custodia del ejército. La eficacia de los antivirales en esta gripe es dudosa y de cualquier manera lo único que hace es reducir en un ratito la duración de los síntomas y con efectos secundarios no despreciables. Cualquiera diría que guarda usted bajo siete llaves la cura contra el cáncer o la peste bubónica. Ponga el fármaco en las farmacias que es donde debe estar y déjese de fantasías más propias de Hollywood. Alternativamente, haga algo sobre la patente del osetalmivir y permita que lo fabriquen otras compañías farmacéuticas, así no hay agobios de restricciones.

Señora ministra, las previsiones de la Organización Mundial de la Salud ya se han patinado en ocasiones anteriores. Cuando la gripe aviar, predijeron 150 millones de muertos que al final quedaron en 262 fallecimientos. Se han vuelto a equivocar, no importa. Lo importante es parar la locura en la que estamos montados y esa, señora Jiménez, es responsabilidad suya.

Señora ministra, aquí una es una cínica por naturaleza. Demasiada gente se lleva tajada en este asunto. No sólo los fabricantes de las vacunas y los antivirus sino los que hacen las mascarillas, los de la vitamina C, los del bífidus activo, los fabricantes de ventiladores artificiales y pulsioxímetros, los de los pañuelos desechables, los productos de desinfección de manos, hasta los presos con enfermedades incurables que quieren aprovechar para marcharse a casa. Sin embargo, no me negará tampoco que la pantalla de humo les ha venido al pelo a su gobierno ahora que la crisis sigue su marcha, el desempleo tiene niveles históricos, nos suben los impuestos, sube el IRPF y baja el PIB. Una casualidad, supongo.

Señora ministra, una cosilla más. Si tengo que ver muchas más fotos suyas a media página con mirada astuta, trajes sexis y poses de modelo… ¡me va a dar algo!"

Mónica Lalanda ha pasado los últimos 16 años en Inglaterra, la mayoría como médico de urgencias en Leeds (West Yorkshire). En la actualidad trabaja en la unidad de urgencias del Hospital General de Segovia, participa en varias publicaciones inglesas y también ilustra libros y revistas con viñetas médicas.